sábado, 17 de enero de 2026

Una nueva etapa para la Unión de Festejos





Con la preceptiva asamblea de aprobación de la memoria y el presupuesto para 2026, la Unión de Festejos San Bonifacio Mártir inicia una nueva etapa que merece ser entendida como una oportunidad estratégica para fortalecer la entidad y garantizar su futuro.

Este momento es especialmente adecuado para empezar a construir un fondo de reserva económica que permita a la Unión afrontar proyectos de mayor calado, responder con solvencia a imprevistos y reforzar su papel como eje vertebrador de la fiesta. Una Unión de Festejos económicamente sólida es, sin duda, un seguro colectivo para las comparsas y para el conjunto de festeros y festeras.

No he tenido ocasión de conocer en detalle el presupuesto de 2026, pero sí quiero trasladar una reflexión sencilla y razonable: una parte significativa de las cuotas que aportan los festeros debería destinarse de forma estable a la creación de ese fondo de reserva. Es una medida de responsabilidad y de visión a medio y largo plazo.

Todos somos conscientes de que en la fiesta asumimos, año tras año, gastos superfluos o coyunturales. En ese contexto, una revisión al alza de las cuotas de las comparsas que tenga como beneficiaria directa a la Unión de Festejos no debería verse como una carga, sino como una inversión en estabilidad, autonomía y futuro.

Este tipo de decisiones, que requieren liderazgo y consenso, son más fáciles de abordar al inicio de una nueva etapa, como la que ahora comienza con Francisco Cerdá y su junta directiva. Tomarlas ahora permitiría sentar unas bases sólidas que den continuidad y fortaleza al modelo festero que hemos heredado y que estamos obligados a mejorar.

La fiesta necesita ilusión, pero también gestión, previsión y responsabilidad. Apostar por una Unión de Festejos fuerte es apostar por el futuro de todas las comparsas y de la propia fiesta.

Pablo Carrillos Huertas

Exposició Fotografies pintades i collage de María José Soria


 

La Tertulia Asociacion Elda y Petrer

 


Pertenezco a La Tertulia, Asociación Cultural de Elda y Petrer, porque es un foro necesario para el conocimiento compartido: de personas, de ideas y de realidades que afectan directamente a nuestra comarca.

Durante 2025 se han abordado en La Tertulia numerosos temas orientados a mejorar la calidad de los servicios públicos y el bienestar de nuestras poblaciones. 

De esos encuentros han surgido conclusiones, opiniones y propuestas valiosas. 

Sin embargo, demasiadas veces han sido desoídas; en otras, incluso desprestigiadas o ignoradas bajo el argumento de que “para eso ya están los partidos políticos”.

Desde algunos ámbitos políticos se transmite que el papel de la sociedad civil se limite a votar cada cuatro años y guardar silencio entre elecciones. 

Así parecen entenderse las reglas del juego democrático: aceptar programas electorales, elegir la opción que consideremos menos mala y, pasado el trámite, resignarnos a “más de lo mismo”.

Pero cabe preguntarse: ¿qué está pasando?
La democracia no es solo votar. La democracia es participación, opinión, debate, ideas y construcción colectiva del futuro.

En La Tertulia se han planteado cuestiones de enorme interés estratégico para la comarca, como la necesidad de una formación profesional conectada con la realidad empresarial, donde el alumnado salga preparado… y contratado. 

Ideas sensatas, posibles y urgentes, nacidas del diálogo entre experiencia, conocimiento y compromiso cívico.

Mirando al futuro, con el inicio de 2026, y sin renunciar a exposiciones, conciertos, talleres de lectura o presentaciones de libros —que complementan y enriquecen las agendas culturales de otras entidades más especializadas—, La Tertulia reafirma su vocación principal: facilitar el diálogo libre, respetuoso y orientado al futuro.

La asociación seguirá siendo un espacio abierto a colectivos, entidades y personas que quieran proponer temas, compartir inquietudes y construir pensamiento junto a las programaciones tertulianas propias. 

Porque solo desde la escucha, el respeto y la participación activa se fortalece una democracia viva y una comarca con futuro.

Pablo Carrillos Huertas

sábado, 3 de enero de 2026

Desde la terraza del museo

 



Una ciudad saludable es posible

Una ciudad saludable no es una utopía, es un objetivo alcanzable. 

En torno a esta idea se están celebrando numerosas reuniones en las que participan actores sociales, responsables políticos, técnicos y personas comprometidas con la mejora del entorno urbano y social. 

Todos ellos trabajan, desde distintos ámbitos, para avanzar hacia un modelo de ciudad más habitable y humana.

Los técnicos de urbanismo reconocen que se han hecho avances importantes, y es justo señalarlo. Sin embargo, muchas de esas actuaciones requieren una actualización urgente. 

El paso del tiempo ha provocado que numerosas aceras accesibles presenten desniveles, adaptaciones improvisadas para accesos de vehículos o soluciones que hoy resultan inseguras para quienes nos desplazamos con medios mecánicos.

En el ámbito comercial y de la restauración, en muchos casos la accesibilidad se plantea únicamente para cumplir con el expediente de apertura. El resultado debería someterse a una prueba real, invitando a ONG y colectivos vinculados con la discapacidad, para comprobar si las soluciones adoptadas funcionan en la práctica.

Resulta frustrante llegar a un establecimiento y no poder acceder por la altura de un bordillo cuando la solución es sencilla y solo requiere un mínimo de sensibilidad.

El servicio urbano de movilidad es accesible en su concepción, pero su organización es claramente deficiente. 

Existe un temor a publicitar horarios estables que permitan familiarizar al usuario con el servicio, por miedo a no cumplirlos. 
Acudir a una parada que aún no está plenamente operativa o que será adecuada en el futuro supone una pérdida de tiempo innecesaria.

En el ámbito sanitario, la inestabilidad profesional de excelentes trabajadores del sistema público genera preocupación, retrasos en la atención y un creciente malestar, agravado por la derivación forzada hacia la sanidad privada.

La soledad, la prevención de caídas, la movilidad de personas que residen en edificios inaccesibles y las dificultades familiares son atendidas por los servicios sociales con el apoyo imprescindible de las ONG. 

La mejora constante de la ciencia alarga la esperanza de vida, lo que obliga a los municipios a reforzar el control, la atención y los servicios destinados a una población cada vez más envejecida.

El CEA, conocido popularmente como Hogar del Pensionista, se ha consolidado como un verdadero centro de ocio y formación, con actividsdes formativas, nuevas tecnologías y propuestas culturales y lúdicas que enriquecen y fomentan la relación social. Este espacio necesita una inversión que la administración no puede seguir posponiendo ni dilatando en el tiempo.
Son muchas las peticiones y pocas las respuestas. 

Llegados a este punto, será necesario plantear nuevas formas de reivindicación.

En este nuevo ciclo que comienza en 2026, debemos seguir mejorando lo ya conseguido y reclamar con firmeza las necesidades que vayan surgiendo. 

Solo avanzaremos si caminamos juntos: sociedad civil, responsables políticos y técnicos sociales, que con su profesionalidad dan forma a cada idea que nace desde los actores sociales que integran el grupo motor.