domingo, 1 de febrero de 2026
martes, 27 de enero de 2026
lunes, 26 de enero de 2026
lunes, 19 de enero de 2026
sábado, 17 de enero de 2026
Una nueva etapa para la Unión de Festejos
Con la preceptiva asamblea de aprobación de la memoria y el presupuesto para 2026, la Unión de Festejos San Bonifacio Mártir inicia una nueva etapa que merece ser entendida como una oportunidad estratégica para fortalecer la entidad y garantizar su futuro.
Este momento es especialmente adecuado para empezar a construir un fondo de reserva económica que permita a la Unión afrontar proyectos de mayor calado, responder con solvencia a imprevistos y reforzar su papel como eje vertebrador de la fiesta. Una Unión de Festejos económicamente sólida es, sin duda, un seguro colectivo para las comparsas y para el conjunto de festeros y festeras.
No he tenido ocasión de conocer en detalle el presupuesto de 2026, pero sí quiero trasladar una reflexión sencilla y razonable: una parte significativa de las cuotas que aportan los festeros debería destinarse de forma estable a la creación de ese fondo de reserva. Es una medida de responsabilidad y de visión a medio y largo plazo.
Todos somos conscientes de que en la fiesta asumimos, año tras año, gastos superfluos o coyunturales. En ese contexto, una revisión al alza de las cuotas de las comparsas que tenga como beneficiaria directa a la Unión de Festejos no debería verse como una carga, sino como una inversión en estabilidad, autonomía y futuro.
Este tipo de decisiones, que requieren liderazgo y consenso, son más fáciles de abordar al inicio de una nueva etapa, como la que ahora comienza con Francisco Cerdá y su junta directiva. Tomarlas ahora permitiría sentar unas bases sólidas que den continuidad y fortaleza al modelo festero que hemos heredado y que estamos obligados a mejorar.
La fiesta necesita ilusión, pero también gestión, previsión y responsabilidad. Apostar por una Unión de Festejos fuerte es apostar por el futuro de todas las comparsas y de la propia fiesta.
La Tertulia Asociacion Elda y Petrer
jueves, 15 de enero de 2026
sábado, 3 de enero de 2026
Desde la terraza del museo
martes, 30 de diciembre de 2025
Petrer · Elda · Vinalopó Industria, logística, talento y territorio Hoja Ruta 2026-2035
sábado, 27 de diciembre de 2025
Desde la terraza del museo
El calendario nos conduce, cada año, a unas semanas especialmente intensas: fiestas, celebraciones, navidad y cambio de año.
Un tiempo que, más allá del encuentro y el ocio, invita también a la reflexión serena sobre cómo vivimos y cómo queremos mejorar nuestro entorno común.
Siempre he defendido la importancia de diversificar el trabajo y las inquietudes personales, de dotar de contenido a cada jornada.
En la sociedad actual, marcada por la inmediatez, resulta fácil dejar pasar los días sin conciencia plena de su valor, hasta que una oportunidad nos recuerda la importancia del tiempo y la necesidad de aprovecharlo con criterio.
Durante estas fechas se multiplican los desplazamientos, las actividades y el consumo.
Vivimos con intensidad, pero a menudo sin pausa ni planificación, en una dinámica acelerada que no siempre favorece el disfrute consciente ni el bienestar colectivo.
No se trata de una mirada nostálgica, sino de una reflexión generacional.
Hubo un tiempo en el que vivir significaba también compartir, dialogar y administrar con responsabilidad.
Tal vez no contábamos con la preparación ni los recursos de las generaciones actuales, pero existía una mayor sensación de equilibrio, tranquilidad y convivencia.
El deseo de Feliz Navidad encerraba entonces un sentido profundo, cargado de cercanía y de valores compartidos.
Hoy, en muchos casos, ese significado corre el riesgo de diluirse entre la prisa y la automatización de los gestos.
Estas fechas pueden ser, por tanto, una oportunidad para recuperar el valor del tiempo, del encuentro y del compromiso con una vida más consciente, no desde la añoranza, sino desde la voluntad de construir un futuro más humano y sostenible.
Pablo Carrillos Huertas





