• Serviequipaje.com

    Serviequipaje.com le propone una gran idea: enviar su equipaje por anticipado de forma que cuando comience el viaje su equipaje le esté esperando en su destino. Se acabaron las esperas en los aeropuertos para facturar, los cargos de última hora por exceso de equipaje y arrastrar pesadas maletas por aeropuertos o sorpresas de última hora en caso de pérdidas de equipaje. Disfrute del placer de viajar desde el primer momento.

  • Compartircontenedor.com

    Nuestros clientes pueden contratar de forma fácil y sencilla el envío de sus mercancías por contenedor y al agrupar sus envíos podemos ofrecer un servicio más barato y competitivo que si lo hicieran por separado. A la hora de contratar nuestros servicios, el cliente recibe un precio cerrado independientemente de si el contendor se llena del todo y pasamos a recoger su mercancía para almacenarla en nuestras instalaciones durante el margen máximo estipulado a la espera de que lleguen más envíos con el mismo destino.

  • Crea Videoteca de Actividades con Petrer.Tv

    www.petrer.tv la televisión comarcal, imágenes de lo mas destacado de la cultura, el deporte, la sanidad, educación, fiesta de la comarca, accede a todas las imágenes. Pasenos su agenda de actividades a laventanadigitaldelvinalopo@gmail.com, y sus actividades sera recordadas y divulgadas en www.petrer.tv

  • Internacional Express SERVIPAU S.L.

    Transporte Nacional, Internacional, Mensajeria, Servicio Drop Point (centro de recogidas y entregas), Servicios Postales Transporte Aereo y Maritimo a cualquier parte del mundo en calle Carrasqueta 13-14 Poligono Industrial Salinetas, 03610 Petrer Tfno: 965.371.962

  • Intertrastero.com

    En Intertrastero te ofrecemos un servicio de almacenaje en la nube. ¿Qué es esto de almacenaje en la nube? Muy sencillo, usted contacta con nosotros y en menos de 2 horas pasaremos por su domicilio a recoger los artículos que desee almacenar. Disponemos de varios contenedores para los distintos tipos de artículos que quiera almacenar, archivadores, percheros, cajas herméticas, etc.

  • www.drop-point.com

    Registrate en www.drop-point.com y recibe tus compras online cuando puedas o quieras.Ahorra tiempo no esperes en casa al mensajero, recibe tus pedidos en drop-point.com. Las consignas drop-point te permiten tener un lugar seguro donde poder recibir o enviar todas tus compras. Ya no tendrás que preocuparte de que haya alguien en casa cuando llegue tu compra

  • info@serviequipaje.com



miércoles, 20 de mayo de 2026

Rodolfo Poveda Mollá, de Radio3 a Petrer, recuerdos


 


La Rambla en mí

   Desde niño me ha fascinado la Rambla, sobre todo a su paso por el pueblo. 

La última vez que oriné mi cama en la casa del yayo “L’Hereu”, en la calle Mayor de Petrer, creo que todavía estaba viva la yaya Malena. 

La cama meada, qué verguenza, la provocó un sueño que tuve, echando el chorro desde el terraplén lleno de basura lanzada por los vecinos de las cercanías, que iba a dar al fondo de la Rambla. 

No recuerdo si estando despierto eché una meada tratando de llegar lejos, pero, sin duda, deseé hacerlo muchas veces, aunque creo que no lo hice, porque, bastante solitario, yo era un niño muy tímido, y nunca he podido orinar con público, ni siquiera imaginario.

Mi madre me decía: “Eras un bebé tan bueno..., todo el día tumbado en la cuna y yo haciendo tantas cosas, sin atenderte ni poder cogerte en brazos, a veces me acercaba, te hacía una caricia o una carantoña, y tú sonreías. Tenías la coronilla pelada”. 

Al volver de Madrid, donde nací, vivimos en la casa de los abuelos, junto a mis tías, María y Elia, con sus hijos. María, su marido Vicent Verdú ‘Toñina’ y familia, fueron los primeros en irse, a una casita de la calle La Huerta. 

A su espalda, en la calle hoy llamada Constitució, ya habían tomado sendas casitas contiguas mi tío Paco Mollá con Justa y mi tía Pepita, con su esposo, el primero de los Ricardos ‘Patarros’ que yo conocí. 

Trabajaba de chófer para la fábrica de los Villaplana, dueños también del conocido ‘chalet’.

Mi tío Patarro también era el portero del cine Cervantes. Cuando pusieron “Los pájaros” de Hitchcock, decía que era una estafa, que un puñado de cazadores de Petrel con sus escopetas, habrían acabado con el problema en un plis-plas. 

Él era cazador, claro, aunque cazador de hurón, sin escopeta. 

También lo era su hijo, él sí armado, y salí algunas veces con él, no sé que edad tenía yo, de ocho a once, creo. 

Me gustaba salir con él, más por el paseo en el monte que por la caza misma, aunque siempre regresaba exhausto. 

Recuerdo una vez que él disparó su escopeta y yo, que sólo había visto un atisbo fugaz de la pieza, corrí más que el perro para cobrarla y Ricardo, llegando junto a mí, vio mi expresión algo decepcionada, sujetando una perdiz, yo, que tenía la esperanza de que fuera algo diferente, dije, abatido, - ¡Una perdiz! Y él me dijo: -Pues claro, ¿que creías que era, una avutarda...?

La verdad yo esperaba que fuera, no sé, una abubilla, un pájaro carpintero, algo distinto (de avutardas no sabía nada aún). 

Perdices ya había visto algunas. Ahí, creo que Ricardo vio que yo no tenía madera de cazador, pero intentó tentarme un día y, dándome su escopeta, me dijo: “Da la vuelta a ese collado, que yo subiré por ahí, seguro que levanto alguna perdiz y tú le podrás disparar”. Eso hicimos, yo no muy convencido. 

Hasta entonces, sólo había disparado con un rifle de perdigones y hasta tenía pesadillas con cada gorrión que derribé.

Un día, en la Pinada, cometí un asesinato muy vil y creo que ya no repetí durante una temporada. 

Era un pajarillo que estaba cantando y, como buen músico, con los ojos cerrados y el pico levantado. Eso creo, pues no me vio llegar al pie del pino, disparé y el pobrecito seguía intentando cantar mientras caía. Su muerte me perseguía en los sueños. 

A pesar de la revelación de que mi primo era un matador aún peor que yo, pues sus presas eran mayores: perdices, palomas, conejos, alguna liebre, tordos..., en fin, lo habitual, algo que también hacían muchos otros cazadores en el pueblo y en la mayoría de otros pueblos. 

Sólo en las ciudades no se suele cazar y algunos de sus habitantes masculinos están toda la semana esperando que llegue el domingo y los meses esperando que se abra la veda.

   A pesar de lo dicho, sé que mi primo era muy bueno y me quiso siempre; toda la familia eran muy cariñosos unos con otros y también conmigo. 

En la academia de Don Emilio, en Elda, donde yo estudiaba el bachilerato, teníamos un profesor de gramática y literatura llamado Rafael Maestre que, tienpo después, fue director del grupo de teatro Coturno, donde yo también estuve. Rafael solía pedirnos que hiciéramos una redacción sobre algún tema y era implacable juzgándolas. 

En una ocasión yo hice una sobre mis jornadas de caza con mi primo, donde decía que lo que más me gustaba era la pausa para almorzar, regada con la bota de vino, en la que los cazadores contaban jornadas y lances del pasado, relatos plagados de exageraciones, bromas y mentiras. Rafael, después de esa redacción, me hizo uno de sus alumnos adoptados. 

Mi primo Ricardo también me prestó dos de los libros fundamentales de mi paso de infancia a adolescencia: 

Las mil y una noches y Las memorias de Casanova: "Guárdate del que ha leído un solo libro", una frase de ese libro que me acompaña hasta hoy.

Me echaron la bronca, años después, con mi tío Paco como portavoz, por mi intención de marcharme a Brasil y más tarde, de quedarme en Madrid, abandonando a mi madre. 

No sé si alguna vez le dije a alguno de ellos, que era algo inevitable, al fin y al cabo, crecí escuchando historias de los mayores, desde el abuelo Francisco, su hijo Paco, mi tía Pepita, mi tía María... Historias sobre Brasil, según la experiencia de cada uno y su edad, durante los años en que vivieron allí. 

El abuelo, con su extraordinaria memoria, recordaba los nombres y nacionalidad original, de cada uno de los vecinos que tuvo, hasta de los japoneses. 

El tío Paco contaba historias de la selva, sus animales y árboles, y también aventuras inventadas de un héroe de puntería infalible, llamado el “Coyotico”, el diminutivo inventado en beneficio de Pepito Conejero, niño eldense, que había sido vecino de mis tíos, durante su estancia en Elda, todavía desterrados de Petrer, hasta que dicho destierro se levantó y pudieron regresar al pueblo. 

Mi tía María contaba que había nacido en Brasil, poco antes de que todos ellos se embarcaran para regresar a su tierra, y que durante la travesía había estado muy malita, y otra mujer embarcada le decía a su madre: “Señora, tírela al mar, que esta niña no va a sobrevivir”.

Recuerdos contados. Pero estaba intentando evocar mis propios recuerdos de la Rambla de Puça, que yo conocía a su paso por el pueblo y hasta el Molino del Pintxo, ya que mis tíos Gabriel Román y Elia Mollá habían comprado una parte de ese caserón y pasábamos parte del verano allí, al pie de la Sierra del Caballo.

En la parte de la Rambla que hoy está debajo del moderno viaducto había unas cuevas y mi abuelo contaba que allí vivía una familia gitana, que fueron expulsados del pueblo. 

También recordaba, creo que contado por sus mayores en tradición oral, la expulsión de los mudéjares (moros paliers), que habían sido los artífices de la agricultura en terrazas, de la que hoy aún quedan abundantes vestigios.

La Rambla también ofrecía ocasionalmente espectáculo dramático. ¡Ha salido la Rambla! Y todo el pueblo acudía para ver qué arrastraba: muebles, algún animal... una cabra, un burro y, más recientemente, algún que otro automóvil. 

Además de llevarse gran parte o todo el vertedero en terraplén, según el caudal. Un vertedero de inmundicias arrastradas al Vinalopó. Inmundicias sí, pero orgánicas, ya que por entonces apenas había plásticos, los envases de cristal, los cascos, se devolvían y te descontaban algo de la siguiente bebida que comprabas, y los envases de lata se reutilizaban para recoger algún material, generalmente de la incipiente industria zapatera, clavos, gomas...

Era, entonces, basura de la que hoy llamamos biodegradable, orgánica, que alimentarían a parte de la fauna piscícola del Vinalopó y de la costa de Santa Pola, donde desemboca. Me cuenta mi primo Vicent, hijo de María y "Toñina", que, en una ocasión, la rambla se llevó gran parte del huerto del Molí del Pintxo y algún animal. Supongo que fue antes de que una parte del caserón fuese propiedad de mis tíos Gabriel y Elia.

Siempre que vuelvo al pueblo no falta mi visita a la rambla, para ver si trae algún agua o está seca (más frecuente) y, ocasionalmente, para recoger algo de basura plástica, esa epidemia. 

Pero no todo es triste. Con el tiempo se ha creado, en una parte, un pequeño bosque de galería de modo espontáneo, natural. Siendo mi sobrino Antonio un niño, recuerdo que traté de enseñarle a plantar sauces, cosa bien simple, a partir de sus varas, cortándolas en partes de un palmo, teniendo cuidado de enterrar en el barro el lado que estaba, antes de cortarlo, más cercano al tronco. 

Hay algunos en la zona del puente cercano al antiguo matadero, hoy convertido en un bonito parquecillo, donde hay una erguida encina joven. Sí, algunas cosas están mejor. 

Pero, si tenemos una riada de la rambla de las catastróficas, en modo inundación, arrastraría una basura diferente de la de entonces, aumentando la contaminación plástica del río y del Mediterráneo.

Y también recuerdo que, desde lo alto del acueducto, en la trasera del antiguo matadero, nos juntábamos algunos niños empuñando nuestros rifles de balines para tirarles a las abundantes ratas que pululaban, alimentándose de los restos de carnaza que eran abandonados allí. También disparábamos en La Pinada e incluso de noche, armados de linternas, a los gorriones dormidos en las ramas. 

Una cobardía, lo sé, pero así de brutos éramos. 

También recuerdo las batallas a pedradas con los niños de Elda en la zona donde hoy está el Instituto de La Canal.

Ahora también me acuerdo de Ramón López Abad, esposo de mi tía Carmen y padre de mi prima del mismo nombre. 

Aunque sólo lo recuerdo por fotos con él y de cosas que me contaba mi madre, ya que yo tenía dos años cuando murió. Me contaron que él era un tremendo bromista. Vivían en una casa detrás de la iglesia, vecinos a su compinche Luis el "Limpia". Mi primo Vicent me contó una de esas bromas a una vecina mayor que oyó llamar a su puerta y una voz suplicaba llorosa "Una limosna, por favor, deme algo". Cuando abrió era Ramón desternillándose de risa.

También mi madre me contó un par de sus bromas. La primera tuvo lugar en el bar de Panets que, en la época debía ser uno de los más populares y frecuentados del pueblo. 

Era grande y estaba situado en la esquina de la calle Gabriel Payá con la que va hacia la explanada, enfrente de la casa de los Villaplana, hoy llamada José Perseguer. Había una noche una mesa con varios paisanos jugando a las cartas cuando, uno de ellos, se durmió sentado. 

Cuando lo vio, Ramón, en voz baja, dio instrucciones a los otros presentes. 

Sigilosamente cerraron todas las ventanas y apagaron las luces. Cuando todo estaba preparado, los presentes despiertos fingieron hablar y hacer los ruidos normales del bar, de una partida de cartas... y alguien llamó al durmiente:

 -"Che, tira que te toca!"

-"¿Qué? ¡¿Qué?! ¡!!Encended la luz!!!"

-"¿Qué luz? ¿Juegas o qué?"

-"¡Que encendáis la luz!"

-"La luz está encendida. ¿Juegas o qué?

- ¡Ay Dios! ¡¡¡Me he quedado ciego!!!

No me contaron cómo reaccionó el embromado cuando supo la verdad.

La otra broma de Ramón que me contó mi madre se la hicieron a otro de sus amigos, que tenía una casita en un campo fuera del pueblo y solía irse allí los fines de semana, siempre a la misma hora y el mismo camino. 

En esa ocasión le salió al paso uno de sus amigos, que le dijo algo así.

-"¡Pero hombre! ¿Qué te ha pasado? ¿Te encuentras bien? ¿A dónde vas así?

- "¿Así cómo? Voy al campo, como siempre".

- ¿¡¡Al campo!!? ¿Y si te pasa algo allí, tan lejos del pueblo? Yo de ti, me volvía a casa.

- ¡Tonterías! ¡Estoy bien! ¡Adiós!

Un poco más adelante se cruzó con él otro de los cómplices:

- "Hola, ¿a dónde irás de esa manera?"

- "Al campo, claro, ¿de qué manera?"

- "Con esa cara de moribundo. ¿Te ha visto el médico?"

- "¿El médico? ¡Si estoy bien!"

- "¿Bien? Yo de ti no me fiaría. Yo te veo fatal".

Un poco más adelante encontró a otro de los cómplices, que le abordó en parecidos términos, hasta que el embromado regresó a su casa, lamentándose y creyendo que su fin estaba cercano.

Así parece que era mi tío Ramón. Mi madre decía: "Claro, es que entonces no había televisión y en algo tenían que entretenerse"

Tanto se entretuvieron que, cuando Ramón murió repentinamente, nadie lo creyó. Pensaban que era otra de sus bromas.

Murió de un infarto al lado de la rambla, frente al cementerio viejo, camino de la cueva de su cuñado Patarro, llevando a mi hermana, de cuatro años entonces, de la mano.

   En fin, me he extendido un poco. Mi intención era llamar la atención sobre la basura en la rambla, que yo intento paliar un poco, aunque no mucho, debido, no sé, a la pereza... al desánimo al ver que no sirve de mucho, de que en la siguiente visita sigue habiendo mucha basura: envases plásticos, latas... 

Mi intención era ver si se podría organizar algo para limpiar, tal vez los niños de los colegios, o los chavales de instituto, educándoles para ser ciudadanos más responsables, tal vez los bomberos como ejercicio cuando no haya incendios.

Mi primo Vicente me cuenta que con sus compañeros del Centro Excursionista organizan periódicamente campañas de limpieza de los montes y parajes cercanas al pueblo:

-"En las primeras campañas recogimos un montón de basura pero, recientemente, sólo un poco"

   Así que la educación va mejorando. Está bien. Ahora hace falta que alguien más se preocupe por la limpieza de la Rambla.

También con mi primo Vicente comentamos sobre el resto de la Rambla que yo conocía, hasta La Almadraba, donde había algunas pozas, que entonces llamaban "tolls", donde tomábamos baño, cuando en verano, todavía conservaban agua, aunque el resto de la rambla estuviera menos húmeda. 

En aquellos tiempos no había en el pueblo ninguna piscina, solo balsas de riego, donde también se ofrecía baño, rodeados de ranas y otros anfibios y demás fauna.

  Me dijo también mi primo, cuando leyó lo que había escrito hasta entonces.

- "Escribe también una sugerencia al Ayuntamiento: Que arreglen la rambla con un sendero o paseo para usarla recreativamente para los vecinos. Así serán ellos los que organicen la limpieza y fiscalicen y traten de educar a los que hoy todavía la ensucian".

   Ya está dicho.

   Ahí lo dejo.

                      Rodolfo Poveda Mollá

De Petré, Petré, 40 años en Radio3, jubilado, ha vuelto a su pueblo, bienvenido 

La Baixada dels Nous Càrrecs Festers reel en 2,5 minuts


 

viernes, 8 de mayo de 2026

Un eldense en las Fiestas de Petrer. Roberto Valero Serrano

 


Lo mío viene de natural, con algunos empujones. Comencé muy joven de la mano de mi padre que nunca faltaba a la cita anual con la Chusma y su primo Joaquín Maestre “ Fayago” , Batiste, Ramón..y mi madre me colocaba de lazarillo para, en su caso, dirigirlo cuesta abajo cuando los pies se le volvían redondos . Mi padre quería Petrer , lo sentía y comprendía y eso quieras o no se transmite genéticamente, a veces, y digo a veces, porque mi madre nunca admitió discutirle que ¡¡DONDE ESTEN LAS DE ELDA !! y si no que alguien intente criticarlas delante de ella. Aún me saltan las lágrimas cuando desfilo por Juan Carlos primero y alzo mi vista y mi lanza como homenaje hacía el balcón donde mi madre se levanta y señala la silla vacía de mi padre.

También era entonces natural que los niños de Elda y Petrer fuéramos a las mismas escuelas, primero en Don Pablo donde coincidí con otro Pablo,Carrillos que llegó a Presidente de la Junta de Festejos, pero entonces apenas teníamos 9 o 10 años. Lo gordo fue en D. Emilio donde casi la mitad de la clase era de Petrer y muchos seguimos en el Instituto Azorín y aquí se amasó una buena amistad aunque, por supuesto y siempre, nosotros “cagalderos” y ellos “petrolancos”. ¡“Nuestras fiestas son mejores”!, que no, y enseguida una “peleíca” y según quien ganara pues esas eran las mejores. 

En plena adolescencia el tema festero no importaba mucho, solo nos tirábamos piedras o jugábamos al futbol y alguna patadita cariñosa nos llevábamos de los de arriba y viceversa; solo recuerdo una retreta en Petrel en la que hice el burro lo que permitían los modales de la época y...Pasaron los años y con mi escuadra eldense “ los Khabiri “ comenzamos a acudir a los cuartelillos de Petrer con marcha nocturna hasta que un año no encontré el coche , ni a mi mujer, ni la calle ni el pueblo y.... pasaron unos años para que se le olvidara a mi señora. Hasta que hace unos 25 años en una comida, coincidí con muchos colegas de clase y se volvió a retomar la discusión de que si Elda NO, Petrer menos; y de Elda sólo estábamos mi mujer y yo, nos rodearon pero les dimos pena y en vez de rematarnos ( echarnos del salón ) nos dieron una oportunidad, teníamos la obligación de visitarlos las próximas fiestas, Otro empujón y como con poco voy , para refrescar mis recuerdos y para abrazarlos en su ambiente, me armé de valor y acepté la invitación de los HITITAS para comer una “rostiora“de cordero el jueves de fiestas. Y allí rodeado de tantos amigos festeros, comencé a conocer esa fiesta tan distinta y sin embargo tan parecida a las mía.

Los Hititas merecen capitulo aparte. Son una filá de negros de los Fronterizos, fundadores de la comparsa en 1972 junto a otras 5 filás mas . 

Son muy especiales y sin dudas están entre los diez mejores cuartelillos y no doy el número que ocupan en el Ranking para no herir sensibilidades y crear suspicacias. Empecé con la rostidora hace mas de 20 años y ahora acudo todos los días de fiesta como si estuviera en mi casa, siempre a gusto y con trato exquisito y no solo como amigos que son, sino como festeros hospitalarios. Aparte de Juan Planells, Gabriel Gironés (la perla de Don Emilo), Vicente Maestre “el de la caja”, Vicente “ el rompe”, Paco Plá y su hermano Santi....Y con ellos, comencé a desfilar de negro en Petrer, solo el domingo, incluso un año estuve a punto de salir con la Chusma, ya que algunos de ellos forman parte de la misma , pero no hay que tensar tanto la cuerda. Y así estuve , de manera esporádica en la Fiesta, hasta hace 8 años cuando durante una cena en el Vespa y despues de cantar por tercera vez el “Asturias patria querida,” nuestro amigo de Petrer, Carlos Payá “Caylu" convenció nuestras mentes nubladas para probar a entrar en su cuartelillo, a Cesar Orgilés , Fernando Jordá y a mí, con ello ganaron a un gran cocinero, Fernando, a un festero incombustible , Cesar y a un curioso observador enamorado de la Fiesta como este que les habla. Curioso cuartelillo y filá esta de los Bravos de la que formamos parte componentes de lugares muy diferentes Jumilla, Alpera, Tobarra, Orihuela, Almería, Elda, Petrer. ..Tenemos como norma no hacer los desfiles mayores, entradas y procesión, solo cuando cumplimos 25 años, pero si participamos en el resto de actos y servicios de la comparsa. También participamos como mercenarios de apoyo en boatos y escuadras especiales. Así lo hicimos el año del agua cuando hicimos de malditos en el boato de los Beduinos, nos cayó encima el diluvio pero llegamos al final aunque mis babuchas las encontré tres calles mas abajo llevadas por la riada. Incluso un año fuimos la escuadra de honor del embajador moro, vestidos de negros con un cucurucho capital imposible, de mas de un metro de alto que si intentabas saludar inclinando la cabeza te ibas al suelo, y lo mas chocante es que la mitad de la fila éramos de Elda, 

Incluso Pedro Poveda también se animó, eso sí pintados por otra fila de negros Berberiscos, los “Papues”, y creo que no me he reído mas en mi vida con la sesión de maquillaje en su cuartelillo, ese par de horas justifican unas fiestas, señores serios de mas de 60 años con solo mirarnos nos desternillábamos de risa. Luego eso sí, el acompañamiento fue muy serio y tambaleante,..bastante teníamos con guardar el equilibrio...

Para terminar esta breve , o no tanto, reseña de mi llegada a la fiesta petrerí, les daré unas pinceladas de nuestra actividad festera. Comienza el jueves después de la rostidora en los Hititas, luego a Los Bravos donde tomamos el nacional que prepara La Jijonenca, y comprobamos que te espabila y eso ya es difícil. Luego en la plaza de Dàlt visitamos a los cruzados donde Jose Maria Beltran, nos prepara un sublime gin tonic que mezclado con anecdotas, chistes y risas nos llevan hasta las ocho y a la plaza del Ayuntamiento donde los festeros acompañamos a las dos bandas de música de Petrel hasta la telefónica, o casi , porque como suponemos que se saben el camino, los Bravos nos salimos un poco antes, en País Valenciá para visitar el cuartelillo del Hilton para cambiar de sabores y retomar la cerveza, las habas, las tapas típicas servidas por José Ramón Pina, el perfecto anfitrión . Luego cada comparsa con su banda deshace lo andado y terminamos todos a la vera del “castell de festes” para cantar el pasodoble Petrer, trepidante, multitudinario, con la emoción dibujada en cada rostro, en cada voz y las lágrimas surcando los maquillajes. Después aun queda tiempo para visitar a los “Inquisidores” Jose María el “basto” , Pablo Carrillos y “Maikel” y algún cuartelillo mas de propina , hasta el nuestro, en la calle Leopoldo Pardines, el del toldo verde, el del pollete y el gigantesco grafiti, hospitalario y gastronómico.

Esto es el primer medio día y ya por la noche mi mujer recoge mis restos y para Elda.

Muchos amigos de Elda me visitan esos días y me preguntan si me estoy entrenando para las fiestas mías y yo les sonrío pensando que hay que poner intensidad a lo que te gusta y si la intensidad es la misma, la fiesta es la misma y solo mínimos detalles y/o valores nos diferencian, no hay compromiso, hay que pasarlo bien, integrarte en su fiesta y hacerla tuya mientras el cuerpo aguante. Lo malo llega solo, lo bueno hay que buscarlo y ganarlo. Quizá deberíamos pensar que la Fiesta, la liturgia, es parecida, pueden cambiar los sentimientos, el envoltorio y las compañías, pero no se alteran los fines ni el corazón festero, que se tiene o no se tiene.

Me quiero explicar, cuando el jueves me pongo el traje de Hueste y bajo a la calle con mi mujer festera (solo en Elda) recibo una descarga de emoción me fulmina, el vello se eriza, el corazón trota y la lagrimas me traicionan. Eso es se siente cuando llevas mas de 70 años siendo parte de la tradición de tu pueblo, de una Fiesta que se hace porque queremos y así manifestamos nuestro amor por ELDA y su historia

Roberto Valero Serrano

MiC 2026 CAPITANIES DE FA 25 ANYS


 

martes, 5 de mayo de 2026

IV Certamen Música Moros i Cristians Villa de Cocentina UNIÓ MUSICAL Petrer


 

Qué bonica están dejando la calle Nueva! de Elda




Aceras anchas para poder pasear, muchos “banquicos” que lo dificulta, hermosos parterres que ocupan la calzada y la acera; y sin atisbo de aparcamiento. 

El maldito coche tiene que darse prisa y si para por necesidad, tiene que ser fugaz, dejando la mitad del pasajero en él. 

Hay dos aparcamientos pegados a la calle, pero ambos privados, A ello le añadimos el gran déficit de aparcamiento público desde los juzgados a la calle Jardines. 

La saturación es total e invita a dejar el coche en casa e ir andando y “disfrutar” de un paseo desde el “bulevar” de Dahellos. 

Por cierto, un bulevar, por definición, es una calle o avenida arbolada que destaca por ser muy ancha, generalmente con un diseño y planificación cuidadosa, destinada a facilitar el tránsito de vehículos y peatones. 

Teniendo este ejemplo tan reciente, es de suponer que pronto tendremos el   'Bulevar de la calle Nueva”, aunque ambos casos estén muy lejos de la definición comúnmente aceptada. 

Sí que se me ocurre comentar, a quien corresponda, que ya que la van a dejar tan Nueva, que si tienen “huequecico”, que arreglen las fachadas de las pocas casas bellas que quedan en la zona, 

Beltranas, Pepe Barata y otras, aunque solo sea subvencionar a los dueños el arreglo como se hace en pueblos cercanos y así poder enseñar a los turistas y paisanos algo relacionado con lo que tanto se nos llena la boca: la burguesía ilustrada de principios de siglo XX y la aparición de las grandes industrias zapateras.

Y si se estiran un poco, a ver si por fin, hacen el pasaje peatonal desde la calle Nueva a la plaza de la Huestes del cadi, previsto en el PGOU de 1985 y del que ningún Ayuntamiento se acuerda y que por cierto aún se está desarrollando.

!Uno de los grandes errores es juzgar a los políticos y sus programas por sus intenciones, en vez de por sus resultados. ” MILTON FRIEDMAN


Roberto Valero Serrano