lunes, 27 de julio de 2026

La responsabilidad también se ejerce

Aceptar una responsabilidad no consiste únicamente en ocupar un cargo. Significa darle contenido humano: escuchar a las personas, conocer sus problemas, buscar soluciones y promover proyectos que mejoren las instituciones, las entidades festeras, las administraciones públicas, las ONG o cualquier organización al servicio de la sociedad.

Sin embargo, se extiende una preocupante cultura del mínimo esfuerzo. Frases como «la vida no me da para más», «mi jornada termina a las dos», «he venido porque me tocaba» o «mejor no evaluar los resultados para no asumir nuevos compromisos» reflejan una forma de entender la responsabilidad basada en cumplir el expediente y evitar complicaciones.

Cuando esto sucede, se dejan de impulsar iniciativas, se frenan proyectos y se desaprovechan oportunidades para mejorar la vida colectiva. El temor a comprometer el futuro profesional o a perder comodidad acaba imponiéndose al deber de servir.

Todos tenemos derecho al descanso, a la conciliación y a una buena calidad de vida. Pero quien acepta libremente una responsabilidad pública o privada también adquiere el compromiso de aportar dedicación, iniciativa y capacidad de liderazgo.

Puede parecer que nadie lo observa, pero es un error. La ciudadanía y la sociedad civil distinguen con facilidad a quienes ocupan un puesto de quienes realmente lo ejercen. Al final, las instituciones no se recuerdan por los cargos que tuvieron, sino por las personas que las hicieron avanzar.

"Los cargos se ocupan; las responsabilidades se ejercen. Y la sociedad siempre acaba distinguiendo a quienes dejan huella de quienes solo dejaron pasar el tiempo."

Pablo Carrillos Huertas 

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