Nos lo trabajamos, queríamos que nuestro cincuenta aniversario fuera, sobre todo, un encuentro de familia, amistad y memoria.
Con tiempo suficiente llamamos a nuestras familias: hermanos, primos, hijos de primos hermanos… y les pedimos que reservaran una fecha con mayúsculas:
13 DE SEPTIEMBRE DE 2026.
Y así lo hicieron. Su asistencia fue la mejor respuesta que podíamos recibir.
Siempre agradeceremos el esfuerzo que muchos hicieron para acompañarnos, viniendo desde Madrid, Alcalá de Henares, Benidorm, Orihuela, Mallorca y otros lugares. Algunos incluso viajaron con bebés y niños pequeños.
Mari Carmen y yo nunca podremos agradecer suficientemente ese esfuerzo. Muchas gracias.
Durante la celebración, las pantallas fueron recorriendo nuestra vida: nuestra boda en 1976, las Bodas de Plata, viajes con amigos y tantos momentos que forman parte de estos cincuenta años compartidos.
Todo ello acompañado por la música de nuestra época, esa música que, con apenas unas notas, consiguió devolvernos recuerdos que parecían lejanos y que, de repente, volvían a estar muy cerca.
También aparecieron nuestros padres, abuelos y antepasados.
Queríamos especialmente que los más jóvenes supieran quiénes fueron y de dónde venimos, porque una familia no se construye únicamente viviendo el presente: también se construye conservando y transmitiendo su memoria.
Y conseguimos otro de nuestros propósitos: conocernos un poco más.
En cada mesa, un portavoz fue explicando la rama familiar que nos unía. Conforme nombraba a cada persona, esta se levantaba. Fue emocionante observar las caras, los gestos y descubrir cómo, poco a poco, todos íbamos reconociendo nuestros lazos familiares.
José, mi cuidador, fue pasando el micrófono de mesa en mesa, mientras compartíamos recuerdos y disfrutábamos entre las canciones de Alejandro Canals, una actuación que unos amigos tuvieron el detalle de regalarnos.
Hubo también momentos para recordar a quienes no pudieron acompañarnos.
Muy especialmente, a mi primo Luis. El jueves anterior nos desplazamos hasta Alpera, en Albacete, donde reside, para comenzar allí con él, sus hijos y sus nietos nuestra celebración de las Bodas de Oro.
Se emocionó al vernos llegar. Éramos una buena representación de la familia y pasamos juntos un día entrañable. Para nosotros era importante que Luis también formara parte de esta celebración.
Y recordamos a los primos y amigos que se marcharon antes que nosotros.
A mi amigo Bernabé, Berna, como cariñosamente lo llamaba su esposa Marigel, prima hermana de Mari Carmen.
Algunos de quienes ya no están seguían, de alguna manera, representados alrededor de nuestras mesas.
Allí estaba Reme, esposa de mi primo Pepe, que mantiene un enorme cariño y afecto por toda nuestra familia y por los hijos de sus mi primo Pepe.
También estaba Juani, esposa de Ángel Luis, primo de Mari Carmen.
Sus presencias nos recordaron que los vínculos verdaderos permanecen incluso cuando pasan los años.
Después de cincuenta años, Mari Carmen y yo mirábamos aquellas mesas y comprendíamos algo muy sencillo:
nuestra historia no está hecha solamente de años.
Está hecha de personas.
De padres y abuelos.
De hermanos y primos.
De hijos y nietos.
De amigos.
De quienes estaban allí y de quienes continúan presentes en nuestra memoria.
Y muchas de esas personas estaban aquel día junto a nosotros.
Por eso, el verdadero sentido de nuestras Bodas de Oro no estuvo solamente en celebrar cincuenta años de matrimonio, sino en poder reunir alrededor de unas mesas cincuenta años de vida, familia, amistad, recuerdos y afectos.
Gracias a todos por formar parte de nuestra vida y por hacer del 13 de septiembre de 2026 un día que Mari Carmen y yo guardaremos siempre en nuestra memoria.
Y quizá el mejor resumen de todo ocurrió cuando terminó la celebración.
Al regresar a casa, Mari Carmen me miró y me dijo:
—Pablo, qué feliz he sido.
Y yo le contesté:
—Yo más.
Después de cincuenta años juntos, pocas palabras hacían falta.
Un relato que me apetecía compartir para que los que puedan lo apliquen, no se arrepentirán.
Pablo Carrillos Huertas
Bodas de Oro — 1976-2026

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