lunes, 2 de noviembre de 2026

DEL FRACASO EMPRESARIAL NACEN NUEVAS OPORTUNIDADES

 

Una reflexión sobre el asociacionismo empresarial y la experiencia del Polígono Industrial Salinetas de Petrer.

En la vida empresarial no todos los proyectos alcanzan los objetivos previstos. Pero debemos aprender a interpretar los fracasos como experiencias que pueden convertirse en el punto de partida de futuros éxitos.

Quienes hemos dedicado buena parte de nuestra vida a crear, gestionar y desarrollar empresas sabemos que emprender significa asumir riesgos, tomar decisiones y aceptar que no siempre se consigue aquello que se pretende.

El pasado 22 de octubre, los propietarios del Polígono Industrial Salinetas de Petrer decidieron, mediante votación, no constituir una Entidad de Gestión y Modernización (EGM), al no alcanzarse la mayoría necesaria.

Después de casi tres años de trabajo desde la creación de la Asociación de Propietarios y Empresas, en diciembre de 2023, el proyecto no consiguió su objetivo principal.

¿Debemos considerarlo un fracaso? Desde el punto de vista del resultado, sí. Pero sería injusto olvidar todo lo conseguido durante este tiempo.

Se han impulsado mejoras en las infraestructuras, establecido relaciones con las administraciones públicas, mantenido contactos con numerosos propietarios y generado un debate sobre el futuro de nuestro polígono industrial.

Todo ello constituye una experiencia que no debería perderse.

También debemos reflexionar sobre las dificultades que encuentra el asociacionismo empresarial en nuestra c,omarca del Medio Vinalopó. En demasiadas ocasiones prevalece el individualismo frente a la colaboración, sin valorar suficientemente que determinados problemas solo pueden resolverse mediante el esfuerzo colectivo.

Respetar las decisiones de quienes no comparten un proyecto es tan importante como reconocer el esfuerzo de quienes intentan llevarlo adelante.

No conseguir un objetivo no significa que haya sido inútil intentarlo.

Las empresas familiares de Elda, Petrer y Monóvar son un ejemplo de superación. Muchas han atravesado crisis, cierres de mercados, cambios industriales y dificultades económicas. Las que han sabido adaptarse han encontrado nuevas oportunidades.

La experiencia de Salinetas debe servirnos para reflexionar, corregir errores y comprender mejor las necesidades de los propietarios y empresarios.

El futuro del polígono continúa siendo responsabilidad de todos, aunque su gestión y modernización dependan ahora fundamentalmente de las administraciones públicas.

Personalmente, considero que el tiempo dedicado a este proyecto no ha sido tiempo perdido. Ha sido una oportunidad para conocer mejor nuestro tejido empresarial, escuchar opiniones diferentes y contribuir a conseguir mejoras para nuestro entorno.

El verdadero fracaso sería que toda esta experiencia quedara olvidada y que nadie volviera a tomar la iniciativa de trabajar por el interés común.

Porque los éxitos empresariales no siempre nacen de los aciertos. Muchas veces comienzan precisamente donde otros proyectos no consiguieron llegar.

Pablo Carrillos Huertas

Musical JESUCRISTO SUPERSTAR alumnado del Colegio Carmelitas de Elda