viernes, 23 de octubre de 2026

POLIGONO INDUSTRIALSALINETAS DE PETRER: UNA VOTACIÓN PUEDE DETENER UN PROYECTO, PERO NO DEBE DIVIDIR A SUS PROPIETARIOS

 





Han transcurrido 24 horas desde la celebración de la asamblea de propietarios del Polígono Industrial Salinetas de Petrer, en la que no se alcanzó la mayoría necesaria para solicitar su constitución como Entidad de Gestión y Modernización (EGM).

Una decisión que, aunque personalmente lamento, respeto profundamente. Las mayorías mandan, y merecen el mismo respeto quienes votaron a favor, quienes lo hicieron en contra y quienes, desde sus dudas, no encontraron razones suficientes para apoyar la propuesta.

Pero hay algo que considero mucho más importante que el resultado de esta votación: que los propietarios de Salinetas no perdamos la unión, el diálogo y la confianza que tanto nos ha costado construir.

Durante más de tres años, un grupo de personas convencidas de que juntos podemos llegar mucho más lejos hemos trabajado para acercar a los más de cien propietarios del polígono a un proyecto común.

Nuestro propósito era aprovechar las posibilidades que ofrece la legislación para modernizar las áreas industriales, facilitar el acceso a subvenciones, mejorar las infraestructuras y los servicios, proteger el valor de nuestras propiedades y fortalecer la colaboración con el Ayuntamiento.

Pero durante este recorrido hemos conseguido algo que posiblemente tenga tanto valor como el propio proyecto: conocernos.

Hemos compartido reuniones, inquietudes, problemas y experiencias empresariales. Hemos escuchado a empresarios de nuestro entorno que han extendido sus actividades a países asiáticos y otros lugares del mundo. Hemos descubierto que detrás de cada nave existen personas, familias, trabajadores y proyectos que contribuyen al desarrollo económico y social de nuestros pueblos.

Ese conocimiento mutuo, esa cercanía y esas relaciones personales y empresariales no pueden desaparecer por el resultado de una asamblea.

Sería un error que las diferencias de opinión sobre una EGM nos hicieran olvidar todo aquello que nos une.

Porque quienes votaron a favor y quienes votaron en contra comparten las mismas calles, los mismos accesos, las mismas necesidades de seguridad, limpieza, mantenimiento y modernización. Y, sobre todo, comparten un interés legítimo: que Salinetas sea un lugar mejor para desarrollar nuestras actividades y conservar el valor de nuestras inversiones.

Pasadas estas primeras horas, sigo preguntándome qué ha podido faltar para alcanzar el acuerdo.

¿Mayor confianza? ¿Más información? ¿Un diálogo más cercano entre las administraciones y los propietarios? ¿O quizá el temor a que una nueva entidad terminase suponiendo obligaciones económicas y responsabilidades que deben corresponder a los servicios públicos?

Durante la asamblea percibí que algunas intervenciones reflejaban también cansancio y desconfianza hacia el funcionamiento de las administraciones.

Y esta realidad merece una reflexión.

La burocracia, las citas previas, las demoras y la falta de respuestas ágiles ante problemas cotidianos pueden generar una distancia cada vez mayor entre las instituciones y quienes trabajan, emprenden e invierten.

Necesitamos sustituir la política de laboratorio y de despacho por una política con humanidad, cercanía, escucha y diálogo permanente con los ciudadanos.

Las administraciones deben comprender que la confianza no se impone mediante leyes ni procedimientos: se construye escuchando, cumpliendo compromisos y resolviendo problemas.

Pero también los propietarios tenemos una responsabilidad que no podemos delegar: mantenernos unidos en la defensa de nuestros intereses comunes.

No necesitamos pensar todos igual para trabajar juntos. Al contrario, las opiniones diferentes, cuando se expresan con respeto, pueden ayudarnos a encontrar mejores soluciones.

La verdadera fortaleza de Salinetas no está en conseguir que todos votemos lo mismo, sino en ser capaces de seguir sentándonos alrededor de una mesa después de haber votado de manera diferente.

Por eso, creo que este momento no debería interpretarse como el final de un camino, sino como una oportunidad para iniciar otra etapa.

Quizá debamos comenzar por objetivos más sencillos, concretos y compartidos: identificar las mejoras más urgentes del polígono, establecer cauces de comunicación entre propietarios, trasladar conjuntamente nuestras necesidades al Ayuntamiento y recuperar espacios de encuentro donde todos podamos participar sin compromisos que generen desconfianza.

No es imprescindible constituir una EGM para mantener vivo el espíritu de colaboración que nos ha reunido durante estos años.

Lo verdaderamente imprescindible es que no volvamos al aislamiento, a que cada propietario afronte individualmente problemas que afectan a todos.

Una nave puede prosperar por sí sola, pero un polígono industrial necesita del esfuerzo compartido para seguir siendo competitivo, atractivo y capaz de generar oportunidades para las próximas generaciones.

Sigo creyendo en el asociacionismo útil, en aquel que nace de las necesidades reales, que escucha antes de decidir, que une antes que divide y que convierte las preocupaciones individuales en soluciones colectivas.

Desde estas naves industriales seguiremos abiertos a compartir ideas, facilitar encuentros, escuchar propuestas y colaborar con todos los propietarios, independientemente de cuál haya sido su posición en esta votación.

Quiero expresar mi reconocimiento a cuantos han dedicado su tiempo y esfuerzo a este proyecto y también mi respeto a quienes han considerado que este no era el camino adecuado.

A unos y a otros nos une algo mucho más duradero que una votación: ser propietarios de Salinetas y desear que nuestras empresas, nuestras instalaciones y nuestro entorno tengan un futuro mejor.

Que nadie se sienta vencedor ni vencido. Que no existan dos grupos enfrentados, sino propietarios con diferentes opiniones y muchos intereses comunes.

La EGM no ha salido adelante, pero la unión de los propietarios de Salinetas sigue siendo posible, necesaria y más importante que nunca.

Porque los proyectos pueden detenerse, las leyes pueden cambiar y las oportunidades pueden pasar, pero cuando las personas mantienen la voluntad de entenderse y colaborar, siempre queda abierta una puerta al futuro.

Que esta asamblea no sea recordada como el día en que se cerró una oportunidad, sino como el momento en que comprendimos que, por encima de nuestras diferencias, Salinetas nos necesita unidos.

Pablo Carrillos Huertas

Miembro de la extinguida Asociación de Propietarios del Polígono Industrial Salinetas de Petrer.

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