martes, 23 de septiembre de 2014

La mentira de la crisis

la mentira de la crisis La mentira de la crisisO quizás deberíamos haberlo llamado simplemente: “el cambio para el que nunca íbamos a estar preparados”, o “la consecuencia de una época de excesos, pretensiones y desfachatez”, o si lo prefieres “salvaje revolución“, sírvete tu mismo.
Aquí y ahora, lo que ha sucedido no ha sido que el mundo haya colapsado y la especie humana se haya visto al borde de la extinción, sino que lo que ha pasado en estos últimos años es que:


  • El sistema se ha roto: nada volverá a ser como antes, tu trabajo, la economía, la vivienda o la manera de hacer negocios.
  • Perfecto ha sido destrozado: cualquier persona con insolencia, determinación e ilusión e Internet, puede conseguir a cualquier cosa sin el permiso de nadie.
  • Cómodo y confortable no es más que una ilusión: la incomodidad desayuna contigo todos los días.
  • No hay (ni habrá) un sólo trabajo que merezca la pena, donde exista la figura de un manager (o un jefe) que te diga exactamente que es lo que necesitas hacer: si piensas lo contrario,  esa es la razón de por qué estás todavía donde estás.
  • El marketing ya no va sobre manipulación, sino sobre cambio: esto está causando mucho dolor e indecisión, no, las redes sociales tampoco son la decisión, no es el medio, es el fin.
  • La única publicidad que funciona es la de las empresas que se preocupan por atender y cuidar a su audiencia: cuando haces las cosas por servir a tu audiencia y no por captar a una furtiva, las cosas cambian y tu mensaje llega.
  • Seguridad ahora ha tomado un significado totalmente diferente al que solíamos conocer, significa riesgo y tracción delantera.
  • La masa será tu perdición: trabaja únicamente para las personas que te leen, compran o les gustas, hacer lo contrario es una perdida de tiempo. Es más fácil (y rápido y económico) encantar a los que te aman, que invertir el tiempo intentando converger a escépticos o personas que están en el medio.
  • Incertidumbre, desconcierto y perplejidad son los nuevos estándares: junto con el caos las fuerzas de la innovación disruptiva. Quien aprenda a hacer de estos elementos, sus hábitos cotidianos, sobresaldrán del resto.
Claro, y todavía políticos, economistas y empresarios, siguen llamando crisis a este conjunto de nuevos activos. Es más fácil desviar la atención a otro lado, que mirar a los ojos al nuevo mundo que tenemos frente a nosotros y realmente cambiar con el.
Entiendo que la crisis es un periodo, esto es una revolución que ha alterado cualquier cosa que conozcas y nada va a volver a ser igual.
Bonus: si esto es una crisis, nunca acabará.
Isra GarciaIsra Garcia

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