martes, 28 de julio de 2020

Siempre en nuestro recuerdo Fiestas de Moros y Cristianos TIEMPO DE LOS RECUERDOS más emocionantes y Hermosos,


Francisco Máñez Iniesta

  Silvestre  Navarro  Garcia
(CABALLERO  PALADIN  DE NUESTRA  FIESTA)
Siempre  es  buena  hora que feliz y placida recuerda más hermosos  que  viven  con  nosotros, más íntimos …también enriquecedores  para  siempre  como Silvestre Navarro cuya  imagen y voz,  nos  acompañara siempre del que fuera embajador cristiano  durante los años 1966- 1972.  Recuerdos que vivirán en la memoria de este pueblo.
La vida pasa dejando sus  vivencias  en sus recuerdos inolvidables, como  los aplausos desde el Set  de locución de la televisión  Intercomarcal que retransmita  en directo, ante  las emocionadas  lágrimas de su de su hija, Carolina Navarro y su  escuadra de la  comparsa Berberiscos ante la memoria de su padre, tan vital en diferentes áreas de la fiesta.
 Adiós a ésta fiesta marcada con reseñas históricas y poéticas  pasadas. Fiesta llena  de vida y amores  e ilusiones ya consumadas,  que esperan despertar  ante otra nueva fantasía indescriptible. Atrás nos queda la fragancia de una alucinación ya consumada indescriptible,  donde caballeros  trovadores y damas de ensueño, han dado vida a nuevos sueños  para vivir, otra fiesta  Hispano Árabe  en Honor a San Bonifacio.
Como la vida misma  la fiesta ya ha pasado. Atrás quedan  preciosos recuerdos  que vivirán en  la añoranza del alma de este pueblo, como preciosos recuerdos intemporales que nacen cada año de los mismos sentimientos.   Fue la  consecuencia de  año tras  año  de fervor festero y trabajo del pueblo que  vibrante de emoción  durante  estos días de la  magna  representación de sus Fiestas Hispano-árabes.
Las  voces  de los  recuerdos. Enrique Angulo García
Fue  un  verdadero placer,  rescatar este excelente texto publicado en nuestra  revista de Moros y Cristianos del año 1946, cuyo autor residente en Madrid escribió después  de su visita a nuestro  pueblo. Texto que después de  más de setenta años después, sigue cautivándonos por su contemporaneidad, pasión humana y poesía  idílica que pudo haber ocurrido ayer.
Visite la región levantina cuando un sueño hecho realidad se hizo materia. Paisaje de bruma dorada, líneas de espuma  pavorosa y azul, marcan el mar maestro, más nuestro que nadie; días felices que aparecen ya envueltos en el pálido sol de los años, y un encuentro a fuego vivo de la hermosura  tierra alicantina.
Moros y Cristianos, luchas seculares  aristas luminosas que hienden en la historia. Románticas  uniones de leyenda entre los hijos del ibero  y los del Desierto, fusión de dos sangres guerreras y apasionadas. Vendavales  trágicos y sosiegos íntimos. Pólvora. Los caballos tascan los frenos polvorientos y las armaduras de los combates fulgen al esplendor de batalla.
Después de siglos de cultura y signos étnicos que perduran aun estas fiestas  tan parecidas  en su sabor a las africanas. He vuelto al escribir, a sentir las delicias melancólicas, de recuerdos de días pasados, días de juventud, de viento, de noches de luna.
Las  voces  de los  recuerdos.  Son versos que rezuman la esencia de un tiempo de  dicha absoluta  que vivieron corazones  y  almas  puras, bajo el imperio de la media luna  en  aquellos dorados tiempos del ayer.  Purpura y néctar en esta medina de Bitrir, ayer  en fiestas, fruto de aquel episodio llorado por la morisma que todavía envuelve  el espíritu sagrado   recordando el antiguo Bitrir.
Desde las tierras de la otra orilla,/ nuestra nostalgia se hace verso: La dulce patria donde corrían ríos de agua, vino y miel./Todos los placeres  se daban cita en ella, las comidas, las bebidas y perfumes./ Las veladas de placer. Las tertulias, el amor…/ Todo el tiempo era una fiesta continua. La noche de bodas, la vida un sueño perpétuo.
----“Convertido en esclavo/ marcha al destierro./ Le acompaña Rumaykiyya./ Todos se  inclinar ante su bravura./Lleva el León de Oriente/ furia y pesar en el corazón,/y gumías, de nieve en el cabello”… ”Recuerda su infancia en Silves./ Huertos con pájaros como lirios/. Las mejillas  de las amapolas./ Árboles que deslizan  el rocío…””...Camina engrillado/ bajo la tristeza de su pueblo./Entona la melodía de los naranjos./lleva en su rostro el orgullo del olivo./ En los campos de África/ mira los vuelos libres/ de perdices y tórtolas.
Las  voces  de los  recuerdos. El rey y su amada  inician el romance, en una dimensión  cósica, lumínica, paradisiaca; se aman entre viñedos de astros. Se derrama la luz/ sobre los azahares/ y el gozo queda/ en la melodía de la floresta.
Los murmullos de los juncos/ rememoran el paraíso de las corolas/.. De la boca del poeta/ fluyen jarchas de amor,/ que cantan los pájaros/ sobre las filigranas del horizonte.



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