jueves, 19 de enero de 2012

DE LA EUFORIA AL DESENCANTO DE UN VOTANTE

Lo que les espera a sus sufridos ciudadanos son las consecuencias de una fe ciega en unos gobernantes amigos del alma de una panda de delincuentes
De la euforia al desencanto de un votante.

Este artículo consta de dos partes bien definidas. En la primera, un votante fiel al Partido Popular valenciano ensalza los logros de la Generalitat Valenciana, mientras que en la segunda, duda y se siente culpable al cuestionar si tal vez no ha malgastado su voto contribuyendo a que Valencia se haya convertido en la "Grecia española", una comunidad en bancarrota que el Gobierno autonómico intenta reconstruir recortando prestaciones sociales, subiendo impuestos a la desesperada y sangrando las nóminas de unas victimas propiciatorias a las que succionará hasta dejar exhaustas y sin fuerzas para rebelarse.

I – LA CERTEZA

Orgulloso de ser valenciano
Apoyado en el marco de la ventana virtual a la que en ocasiones me asomo, al contemplar el circo multicolor de los flamantes bólidos del circuito urbano de Fórmula 1 de Valencia, me he sentido tan orgulloso como dicha siento al ver los esbeltos veleros de la Copa del América surcando el mar azul portuario con parvadas de gráciles gaviotas revoloteando a su alrededor.

Henchido de orgullo, he admirado la hermosa silueta de los edificios de la Ciudad de las Artes y la Ciencias y casi he llorado porque mas que nunca he entendido que, aunque el costo de esta oferta de arte y cultura haya superado cuatro veces lo presupuestado, los valencianos se lo merecían y les corresponde a ellos costearlo con sus sacrificios y privaciones si así se lo pide la Generalitat.

Valencia va bien
¿Para qué está el dinero si no es “para ofrendar nuevas glorias a España” (como dice nuestro Himno Regional) y ejecutar grandes obras que engrandezcan a Alicante, Castellón y Valencia como hicieron Eduardo Zaplana o Francisco Camps?

¿Qué mas nos da si los gestores de nuestro levante feliz han endeudado a los valencianos o han recortado eso que la izquierda llama “prestaciones sociales básicas” si poseemos unas obras que son la envidia del mundo entero?

¿Para qué están los impuestos? ¿Para qué los sacrificios si la ciudadanía los asume con alegría en pos de una Valencia mas moderna y hermosa?

¿Quién se atreve a decir que la Comunidad Valenciana está mal gestionada y que nuestros próceres son proclives a la corrupción y a su enriquecimiento personal? ¿Quién inventa estos embustes?

¿Que mentes insanas propagan que un santo varón como Francisco Camps haya vendido su honra por unos trajes que cualquiera puede comprar y que sin duda él pagó?

¿Qué mentes perversas han pergeñado falacias difamatorias contra eminencias como Carlos Fabra, José Joaquín Ripoll, Ricardo Costa y tantos prohombres a los que quieren hundir en el lodo? ¿No han demostrado los valencianos que confían en el Partido Popular y le ofrecen siempre su voto sin hacer preguntas?

Bodas, bautizos y comuniones en el Palau de les Arts
Esos socialistas de mal perder que llevan casi veinte años castigados en las urnas censuran que en Valencia se haya reducido el gasto operístico y se escandalizan porque algunas estancias de la ópera del Palau de les Arts se ofrezcan en alquiler para bodas y eventos varios, o que el Ágora diseñada por Santiago Calatrava se utilizara para un cotillón en la última Nochevieja. ¿Tanto les cuesta entender a éstos críticos agoreros que fue un necesario y doloroso sacrificio de los gestores del Palau para paliar deudas en un afán de ofrecer lo mejor a los ciudadanos?

Terra Mítica, un “Disneyworld a la valenciana”
Dicen también los derrotistas que Terra Mítica fue un fiasco, una fábrica de deudas que nunca alcanzó las expectativas prometidas a la hostelería. Cuanta ignorancia y cuanta ceguera al no querer ver la magnificencia de esta obra y la ilusión que supuso para Eduardo Zaplana construir este parque temático. ¿Así es como le pagamos a este gran hombre, que ahora malvive con un sueldo de Telefónica, lo mucho que hizo por Valencia?

Quienes hablan de fiasco, deberían considerar que Terra Mítica fue un éxito desde el momento que muchos empresarios, propietarios de terrenos así como promotores y constructores se enriquecieron con el proyecto ¿No es esto un triunfo empresarial aunque el Consell, Bancaja y la CAM vendieran el parque a una empresa privada tras levantar una suspensión de pagos diez años después de inaugurarlo y con una deuda de 30 millones de euros?

¿Un fallido Hollywood en Alicante?
Sin tregua y con saña, los peluseros izquierdosos también han atacado a la hermosa Ciudad de la Luz y su estudio cinematográfico considerado como el mas moderno de Europa.

¿Que pretenden con tanta crítica?

Imaginemos lo que habría sucedido si a principios de 1900 las productoras de cine mas importante de los EEUU no se hubieran trasladado a California atraídas por el reclamo de un pueblecito llamado Hollywood donde unas mentes preclaras promovieron algo similar a lo que se intentó hacer con la Ciudad de la Luz.

¿Dónde está la visión de futuro de los envidiosos del PSPV-PSOE?

Aunque la Ciudad de la Luz no haya cumplido las expectativas previstas, lo que cuenta es que se intentó convertir a Alicante en la Meca del cine del siglo XXI, y solo por emprender una empresa tan noble, todos los millones invertidos pasan a ser calderilla.

La visita del Papa
También se ha reprochado un supuesto e innecesario gasto durante la histórica visita de Benedicto XVI hace cinco años y medio a Valencia.

¿Tan ciegos estuvieron los ateos que no vieron en aquel Encuentro de las Familias la mística faz de Francisco Camps posando junto al Santo Padre y haciendo felices a tantos valencianos?

¿No compensa este gesto el pecadillo venial de unos cuantos millones de nada invertidos en el evento con la ayuda de empresas de la trama Gürtel?

La verdad sobre el denostado aeropuerto de Castellón
Otra de las obsesiones de quienes difaman al gobierno popular valenciano es el aeropuerto de Castellón. Digamos de una vez la verdad y callemos bocas para siempre: las críticas al “aeropuerto sin aviones” de don Carlos Fabra son infundadas y si nada se ha dicho hasta ahora ha sido por prudencia y, sobre todo, para no desvelar una grata sorpresa.

Cuando el Papa visitó Valencia en 2006, aun no habían finalizado las obras del nuevo Aeropuerto Costa de Azahar. Por este motivo, el avión que trasladaba al Santo Padre no pudo aterrizar en Castellón, como habría sido la ilusión de muchos, y tuvo que hacerlo en Manises. Fue entonces cuando los próceres de La Plana juraron que ningún avión aterrizaría en sus vírgenes pistas a la espera de una inauguración “como Dios manda” cuando se produjera “la segunda venida de Ratzinguer” a la Comunidad Valenciana en una fecha aun por determinar.
Esta es la única verdad de por qué aun no vuelan aviones sobre el flamante aeropuerto “Costa de Azahar” a la espera de que la Blanca Paloma surque los cielos en un vuelo inaugural Roma-Castellón con el Vicario de Cristo como testigo de excepción. ¿Queda claro?

II – LA SOMBRA DE UNA DUDA
Sin embargo, y como es tanta la insistencia de unos y otros al afirmar que en el ambiente político de Valencia “ocurre algo extraño”, muy a pesar de las maravillas que percibo a través de esa ventana virtual a la que me asomo para afianzarme en mis convicciones, empiezo a barruntar si tal vez no ignoraré una realidad que se me está ocultando, no solo a mi sino también a todos los que han creído en el PP y les han votado durante mas de tres lustros.

¿Es Valencia la Grecia de España?
De pronto, me he sentido en la necesidad de pedir a los valencianos que votan a la derecha que compartan mis dudas y admitan la posibilidad de que “ciertas cosas” no hayan ido del todo bien en la Comunidad Valenciana y que tal vez nuestros políticos se hayan enfrascado en proyectos innecesarios y en su propio beneficio.

Intentemos sincerarnos con autocrítica y honradez y conjeturemos que nada ha sido como nos han dicho quienes decían querer lo mejor para los valencianos.

Imaginemos que esos políticos, a quienes siempre tuvimos por profesionales y honrados, hayan invertido nuestros impuestos y tributos en proyectos ostentosos y vacuos que no podemos mantener y tienen en números rojos a las arcas públicas valencianas.

Abramos los ojos y reconozcamos que la Comunidad Valenciana es la única autonomía que ha necesitado ser rescatada por el Gobierno central, convirtiéndose en la “Grecia española”.
Admitamos que el fantasma de la quiebra está afilando su guadaña mientras los recortes de Alberto Fabra dejan en nimiedades las “duras” y criticadas medidas que Generalitat Catalana puso en marcha no hace mucho.

¿Será verdad lo que dicen…?
¿Deberíamos creer que la Deuda Valenciana no es mas que un sinónimo de “bono basura”?

¿Que los farmacéuticos sobreviven tirando de sus ahorros (quienes los tienen) porque la Generalitat no les paga?

¿Que Valencia ostenta la deuda per cápita mas alta de España y es líder en tasa de paro?

¿Que la escolarización valenciana sigue contando con un vergonzoso y elevado número de aulas-barracones?

¿Que se han dejado de cumplir compromisos contraídos con las personas dependientes?

¿Que se desprecia la investigación hasta el extremo de llevar casi al cierre al Centro Felipe con un ERE que puede suponer el despido de un centenar de personal de laboratorio?

¿Qué muchos proveedores de la Comunidad Valenciana se ven abocados al cierre por impago de la Generalitat?

¿Qué se nos conoce en España, e incluso en el extranjero, como el paradigma de un gobierno corrupto que ha llegado a tener imputados al mismo tiempo a dos de sus tres presidentes de Diputación, los dos presidentes provinciales del Partido Popular, y al mismísimo Presidente de la Generalitat, actualmente en el banquillo?

III – A MODO DE COLOFÓN
Si tras estas reflexiones, el votante valenciano protagonista de este artículo se asomara de nuevo a su ventana, tal vez no viera ya nada y solo sintiera frío y tristeza por una ceguera de tantos años y una sordera selectiva que le impidió escuchar mas verdades que las proclamas oficialistas.

Tal vez luego, al cerrar la ventana, nuestro personaje sintiera ganas de llorar, no de alegría sino por el remordimiento de haber contribuido a una quiebra que empobrecerá a médicos, basureros, enfermeros, policías, camilleros, maestros, bomberos, administrativos y a todos los funcionarios valencianos a los que se les ha mutilado salvajemente en sus derechos laborales y se les ha congelado un sueldo (ya cercenado) además de rebajarles hasta en un cincuenta por ciento alguno de los complementos de sus nóminas.

Al igual que en España y en el resto de Europa, aguardan tiempos difíciles pero en el caso de Alicante, Castellón y Valencia lo que les espera a sus sufridos ciudadanos son las consecuencias de una fe ciega e irresponsables en unos gobernantes amigos del alma de una panda de delincuentes que tras enfrascarse en macroproyectos faraónicos, irreflexivos y hasta enajenados han llevado a la bancarrota a una Comunidad Autónoma que ahora pretenden reconstruir recortando prestaciones sociales y sangrando las nóminas de una victimas propiciatorias a las que succionarán hasta dejar exhaustas y sin fuerzas ni para rebelarse.

Alberto Soler Montagud es médico, miembro de la Sociedad de Psiquiatría de la Comunidad Valenciana y escritor

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